PIRINEOS MAGICOS

Escenario: Carpa
Hora: 24:00 h.

El viaje musical de dos músicos en los Pirineos aragoneses y bearneses.

“A cada lado de los Pirineos, la música ha evolucionado de forma diferente, son estas diferencias las que nos proponíamos descubrir en este juego musical.

No faltaba más que delimitar este terreno de juego. Íbamos a utilizar para las grabaciones las casas de los amigos, los bares y las montañas. Tendríamos que viajar varios días con nuestros instrumentos con la mochila al hombro para visitar pueblos, lugares, conocer a hombres y mujeres que amaban y habitaban estas montañas. El objetivo era que nos ayudaran en nuestro reto, grabando en sus pueblos temas tradicionales e improvisaciones en espacios naturales, integrando incluso sonidos de la naturaleza, sorpresas del camino y conversaciones..... “.

Luis Miguel Bajen y Crestian Josuer

El disco ha sido grabado en vivo en diversos parajes del Pirineo aragonés y occitano, con la participación de músicos, cuentacuentos, pastores y habitantes de ambas vertientes.

En la aventura musical se conjugan instrumentos y voces con sonidos de la propia naturaleza, sorpresas del camino y colaboraciones de los propios vecinos. Se trata de un collage sonoro en el que se pueden escuchar: una de las pocas grabaciones del inquietante silbido del quebrantahuesos pirenaico, el sonido del viento en las altas cimas, el crepitar del hogar en el invierno montañés, el auténtico sonido de un reloj de pared francés, los gritos de las ovejas de un pastor bearnés, el rítmico golpear de los vasos en un bar de Bielsa, el sonido de las “quillas” o “birlas”, el juego de bolos occitano-aragonés, el chirriar de una “carriola” o carro tirado por caballos, sobre el que improvisamos un tema musical, los trinos de un mirlo negro, el rítmico cercheo de las “chicharras” en un solanar oscense.

Se trataba de TROBAR, hermosa palabra occitano-aragonesa de resonancias medievales que vale por “encontrar”,”descubrir”. Sin demasiados esquemas fijos, queríamos “trobar” juntos, dejarnos llevar por el poder mágico de nuestros artefactos musicales: tienen dentro escondidas, entre sus cueros, maderas y cuerdas, melodías y ritmos que sólo la intuición compartida puede descubrir.

Sólo faltaba delimitar el campo de juego. ¡Nada de estudios de sonido! Echaríamos mano de casas de amigos, bares, montes….Alejados de ideas preconcebidas, debíamos marcharnos unos días, con unos pocos instrumentos en la mochila, y visitar pueblos y parajes (bosques, ríos, calles, ruinas….), conocer a hombres y mujeres que aman y habitan estas montañas para que nos ayudaran en nuestra búsqueda y grabar allí, en sus pueblos y con ellos, una serie de sesiones musicales. Para nuestro collage sonoro partiríamos de una lista de “trovadores” locales y una preselección de temas, tradicionales y compuestos que nos sirvieran de base a sesiones de improvisación en los ambientes naturales, utilizando además de instrumentos y voces, los sonidos de la propia naturaleza, sorpresas del camino, poemas, conversaciones con vecinos o, incluso, colaboraciones musicales de ellos…..Después, en el estudio, podríamos añadir aportaciones de otros músicos.

Eso sí, necesitábamos la ayuda de una tercera persona que, por un lado, pudiera compartir nuestra locura y, por otro, controlara objetivamente su valor musical: por suerte convencimos a Alberto Gambino, gran maestro, músico y amigo que ha hecho estupendamente su labor de productor artístico y ha evitado que nos desmadráramos demasiado. A él se añadió la complicidad de más amigos, organizados en dos equipos, uno por cada país. El bearnés ha contado como técnico de grabación con Jacques Lemaire y con el cantante Lionel Dubertrand y la violinista Catherine Rambaud. El aragonés ha tenido a los mandos de grabación a Pedro Oliver y como músicos de base al belsetano Luismi Escalona, con zanfona, y a Alberto Gambino con guitarra y acordeón. A todos ellos se han añadido nuevos invitados: los jugadores d quillas, la cantante Crestiana Mosqués, el cuentacuentos Sèrgi Mauhorat, el caballista Norbert Estèb, el pastor Jean Blaye, el gaitero y luthier Rafael García Hermoso, el acordeonista Eduardo García Vázquez y el guitarrista Nacho Estevez…

Vivimos un mundo confuso, sin repuestas obvias, y nuestro modelo creativo también lo ha sido: incierto, indagatorio, organizado sobre la búsqueda, la aleatoriedad, la improvisación, el encuentro y la obra colectiva

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